¿Qué es la salud del niño?

Según la Convención sobre los derechos del Niño de las Naciones Unidas, se define un niño/niña como "todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad." Salud del niño/niña se refiere a la medida en que un niño o niña individual o grupos de niños son capaces de o son habilitados para (a) desarrollarse y materializar su potencial, (b) satisfacer sus necesidades, y (c) desarrollar las capacidades que les permitan interactuar con éxito con sus entornos biológico, físico y social.ii En muchos países, salud del niño es sinónimo del campo de la pediatría.

¿A qué se refieren cuando hablan de inequidades de salud del niño?

Las desigualdades en la salud del niño/niña tienen lugar cuando el derecho del niño a la salud es negado o comprometido de manera desproporcionado en diversos subgrupos de la población. Existen varios factores diferentes que causan estas desigualdades, incluyendo, más no limitado a, el lugar de residencia, la raza, el género, los recursos sociales, etc., del niño (o de la familia del niño).

Las inequidades en salud son prevenibles e innecesarias y, por tanto, injustas.

Las desigualdades persisten en la región

En el transcurso de las últimas dos décadas, América Latina y el Caribe han hecho avances notables en reducir las muertes de niños y niñas gracias a una combinación de factores: la expansión de servicios de salud primaria y atención basada en instituciones, seguros sociales para facilitar el acceso a servicios de atención en salud, un programa de vacunación masiva, la terapia de rehidratación oral, conciencia de la importancia de la lactancia materna y mayor cobertura de los servicios básicos, en particular agua potable y saneamiento adecuado iii.

Como resultado de estos esfuerzos, durante los últimos años la tasa de mortalidad de bebés ha disminuido y la tasa de mortalidad en menores de cinco años ha pasado de 54 por cada 1.000 nacidos vivos en 1990 a 18 en 2013. Sin embargo, en la región aproximadamente 196.000 niños y niñas siguen muriendo cada año por causas prevenibles, con resultados pobres en salud basados frecuentemente en la riqueza, la educación, la ubicación geografica y el grupo étnicoiv

En 2015, el riesgo de morir antes de los 28 días de nacido en los países más pobres fue 2.5 veces mayor que en los países más ricos.
El riesgo de que un niño muera antes de cumplir el quinto cumpleaños en los países de ingresos más bajos es tres veces mayor en comparación con el grupo de países de ingreso más alto (2015).
Las mayores brechas en la cobertura de la vacuna DPT3 (difteria, tétanos y tos ferina) se encuentran entre los más ricos y los más pobres en Surinam, Panamá, Haití y República Dominicana.
Fuente: Estimativos del grupo interagencial de la ONU. UN CME Levels & Trends in Child Mortality 1990-2013 Report. Nueva York: UNICEF, 2013

1) La salud del niño y la pobreza

Los niños y niñas que nacen en los países con el menor nivel de ingreso tienen un riesgo relativo de morir 4.8 veces mayor que los niños y niñas que nacen en los países con el mayor nivel de ingreso.

En América Latina y el Caribe, el 45% de los niños y niñas son afectados por al menos una privación moderada a grave, lo cual significa que casi 81 millones de personas por debajo de la edad de 18 años sufren pobreza infantil v. La pobreza afecta la salud y el bienestar de los niños al aumentar el riesgo de enfermedad por exposición a subnutrición, vivienda insegura y hacinada, agua y saneamiento inadecuados, y contaminación del aire en interiores. Es probable que la resistencia de los niños a las enfermedades infecciosas sea debilitada por la subnutrición y las deficiencias de micronutrientes. Adicionalmente, el estado nutricional frecuentemente inadecuado de las madres y sus frecuentes enfermedades durante el embarazo aumentan la probabilidad de bajo peso al nacer – una causa conocida de la morbilidad y mortalidad neonatal y un factor de riesgo para la mala salud durante la niñez. Si bien la mortalidad infantil se ha reducido en más de la mitad en años recientes, los niños y niñas de hogares de bajo ingreso tienen una probabilidad cinco veces mayor de morir antes de su quinto cumpleaños. La mayoría de sus muertes se podrían haber evitado vi.

Fuente: Estimativos del grupo interagencial de la ONU. UN CME Levels & Trends in Child Mortality 1990-2013 Report. Nueva York: UNICEF, 2013

2) La salud del niño y el lugar de residencia

Los niños y niñas que nacen en áreas rurales tienen menor probabilidad de recibir atención postparto que aquellos que nacen en áreas urbanas.

Diferencias geográficas en las tasas de mortalidad de bebés y de mortalidad infantil son comunes en muchos países en América Latina y el Caribe. Junto con grandes brechas en los ingresos entre los hogares rurales y urbanos, las áreas rurales también sufren la falta de facilidades de salud ambiental que son centrales a la salud y el bienestar del niño y de la madre. Adicionalmente, si bien los centros urbanos generalmente ofrecen marcadas ventajas frente a las periferias rurales con respecto al acceso a la atención en salud primaria y otros servicios básicos, disparidades geográficas también existen dentro de las ciudades. Muchas de las megaciudades de la región han crecido más allá de su capacidad de prestar servicios vitales de manera adecuada – tal como se observa en los asentamientos periurbanos vii.

Fuente: United States Agency for International Development. Measure DHS. Washington DC, 2012.