La Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia 2016-2030 es una hoja de ruta para poner fin a todas las muertes maternas, neonatales e infantiles prevenibles, incluidos los mortinatos, para 2030, y mejorar la salud y el bienestar general de las mujeres y los adolescentes. Se basa en la primera Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer y del Niño lanzada por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon en 2010, que galvanizó el liderazgo político, atrajo miles de millones de dólares y creó Every Woman Every Child, un movimiento multisectorial para la salud. Desde entonces, se salvaron millones de vidas y se aceleró el progreso hacia los ODM de salud.

La Estrategia Global actualizada se basa en los éxitos y lecciones de la estrategia anterior, pero es más amplia y más ambiciosa. La Estrategia Mundial tiene varias áreas importantes nuevas y mejoradas, entre ellas:

  • Equidad: un mayor énfasis en llegar a los más vulnerables y no dejar a nadie atrás;
  • La universalidad -incluyendo un enfoque explícito en contextos humanitarios y frágiles;
  • Adolescentes -la “generación SDG”;
  • Enfoque del curso de la vida: salud y bienestar interconectados en cada edad;
  • Colaboración multisectorial con la nutrición, educación, agua, saneamiento, higiene e infraestructura.

Se salvaron millones de vidas y se aceleraron los progresos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con la salud. Hubo avances impresionantes tales como el acceso a métodos anticonceptivos y a intervenciones esenciales, la reducción de la mortalidad materna y de la mortalidad y la malnutrición infantiles, así como en la lucha contra el VIH/sida, la malaria y la tuberculosis.

Sin embargo, todavía hay un número demasiado grande de mujeres, niños y adolescentes con acceso escaso o nulo a servicios sanitarios esenciales de buena calidad y a educación, agua y aire no contaminados, saneamiento adecuado y buena nutrición. Esas personas sufren violencia y discriminación, no pueden participar plenamente en la sociedad y tropiezan con otras barreras para realizar sus derechos humanos. La tasa de mortalidad anual sigue siendo inaceptablemente alta: 289 000 defunciones maternas, 2,6 millones de mortinatos, 5,9 millones de defunciones de niños menores de cinco años –incluidas 2,7 millones de defunciones de recién nacidos– y 1,3 millones de defunciones de adolescentes. Muchas de estas defunciones se habrían podido evitar. Muchas más personas sufren enfermedades y discapacidades y no logran desarrollar todo su potencial, lo cual supone pérdidas y costos enormes para los países, tanto actualmente como para las generaciones futuras.

Every Woman Every Child Latin America and Caribbean (Todas las Mujeres, Todos los Niños América Latina y el Caribe) es el movimiento regional y mecanismo coordinador de la Estrategia Mundial para la salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia para América Latina y el Caribe. Este mecanismo es un esfuerzo conjunto de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA), Organización Panamericana para la Salud (OPS) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA).

La necesitamos para concluir la labor de los ODM, corregir las inequidades en y entre los países y prestarles ayuda para que empiecen a aplicar cuanto antes la Agenda de Desarrollo Sostenible de aquí hasta 2030.

Está totalmente alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs), y se basa en la evidencia de lo que se necesita y lo que funciona.

La Estrategia Mundial también adopta un enfoque integrado y multisectorial, porque reconoce que los factores que pueden contribuir a mejorar la salud —entre ellos, los relacionados con la nutrición, la educación, el abastecimiento de agua, el aire no contaminado, el saneamiento, la higiene y las infraestructuras— son  fundamentales para lograr los ODS.

Muchos países de América Latina y el Caribe ya han alcanzado las metas globales de reducción de mortalidad materna e infantil; sin embargo, el avance no ha sido equilibrado entre todos los países ni entre todos los grupos poblaciones que componen cada país. El Informe de Inequidad en Salud 2016 muestra que existen grandes diferencias en los resultados de salud de las personas según su educación, pertenencia étnica e ingreso económico, y que las poblaciones menos favorecidas llevan una mayor carga en la morbilidad y mortalidad materna, infantil y adolescente.

El liderazgo político al más alto nivel es fundamental para priorizar las necesidades y los derechos de las mujeres, los niños y los adolescentes en los diferentes sectores del gobierno. El liderazgo gubernamental (de políticos, parlamentarios y funcionarios públicos) es el único medio de dotar a los sistemas de salud de una base firme constituida por sólidas instituciones y capacidades de gestión nacionales, una legislación integral, una fuerza de trabajo bien equipada, una infraestructura que funcione, una financiación suficiente y datos sólidos para la toma de decisiones, junto con la transparencia y la rendición de cuentas.

Tomar decisiones en base a evidencias científicas permite aumentar las posibilidades de éxito y la eficiencia de las iniciativas que se tomen para reducir las inequidades de salud que padecen los más pobres de la región. Identificar unos indicadores que permitan ser monitoreados permite medir la eficacia de las medidas, detectar posibles mejoras y analizar nuevas posibilidades.

La innovación es una actitud que debe de estar integrada en todos los niveles implicados en un sistema de salud. La innovación permite salvar vidas todos los días, tomando decisiones audaces, cambiando sistemas y protocolos para hacerlos más eficientes, aprovechando de manera más eficaz los recursos.