Representantes de instituciones estatales de salud, el Sistema de Integración de Centroamérica, agencias multilaterales y ONG se reunieron para identificar los pasos para adaptar la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia para sobrepasar las desigualdades dentro y entre países

Ciudad de Panamá, 10 de mayo de 2017. “Tenemos una noticia buena y una noticia mala: la esperanza de vida de una niña que nace hoy en Panamá ciudad es de 80 años, pero si esa misma niña nace en determinada comarca verá reducida su expectativa de vida en 20 años”. Con estas palabras Gerardo Alfaro, representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Panamá, ilustró las inequidades en salud que fueron el centro de la Consulta Subregional “Construyendo sinergias para la Implementación de la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia en América Latina y el Caribe”.

A pesar de los avances en la reducción de la mortalidad materna e infantil en la región, las inequidades de género, económicas, étnicas y raciales constituyen ejes estructurantes de esa desigualdad social en América Latina entre y dentro de los países. “Esas inequidades con frecuencia no solo se suman, sino que se entrecruzan y se potencian”, recalcó Andrés De Francisco, representante de la OPS en el Mecanismo Coordinador de la Estrategia Mundial en el contexto de América Latina y el Caribe.

El ministro de Salud Consejero de Panamá, Temístocles Díaz, amplió la visión y señaló que para poder garantizar la salud a toda la población, se debe atender no solo a la población en pobreza extrema sino también “a la población en riesgo que está fuera de la pobreza –medida en términos absoluto de ingreso- pero que realmente por sus condiciones de determinantes de salud o socioeconómicas se mantienen en un riesgo permanente”, señaló Díaz.

Pero América Latina y el Caribe no es una región homogénea. Algunos países lograron alcanzar las metas de los Objetivos del Milenio, mientras que otros países aún no logran mejorar sus indicadores y poseen contextos específicos que pueden significar un revés en sus avances.

Además, “es necesario tomar en cuenta la diversidad cultural de la región y las poblaciones móviles”, señaló Emma Iriarte, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el Mecanismo Coordinador de la Estrategia Mundial de la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia (SMNA). Nelson Guzmán, secretario general del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica, también recalcó que “migración y violencia también son determinantes sociales de salud” y que ambos son circunstancias importantes en América Central.

 

Ante las condiciones dispares entre los países, De Francisco señaló que “nuestra región se enfrenta al doble reto de: aumentar intervenciones efectivas, eficaces y basadas en evidencia; y diseñar e incorporar métodos que nos ayuden a movernos de sólo Sobrevivir a Prosperar y Transformar”.

Para ayudar a los países a formular recomendaciones para la adaptación e implementación de la Estrategia Mundial a nivel subregional y nacional en Centroamérica, las agencias que componen el Mecanismo Coordinador de la EM para la SMNA en América Latina y el Caribe convocaron a representantes de instituciones gubernamentales de salud, el Sistema de Integración Centroamericano, agencias multilaterales y organizaciones no gubernamentales.

Compromiso multilateral

Durante las mesas de trabajo para discutir los pilares de la Estrategia Mundial, los asistentes concluyeron que el éxito de los programas de atención sanitaria para la mujer, niñez y adolescencia no depende de un solo actor o sector. “La multisectorialidad es vital para alcanzar las metas en salud, es el eje central de las nuevas políticas”, señaló Luisa Brumana, Asesora Regional de Salud para UNICEF LACRO y miembro del Mecanismo de Coordinación de la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia en América Latina.

Brumana presentó las recomendaciones obtenidas en la Reunión de expertos en Trabajo Multisectorial para la Salud de MNA en América Latina y el Caribe. Los expertos recalcaron que la multisectorialidad requiere: un abordaje inclusivo; el liderazgo repartido entre varios sectores; toma de decisiones conjunta; y clara rendición de cuentas. Los asistentes de la consulta subregional centroamericana también recalcaron que la participación ciudadana y la auditoría social son elementos imprescindibles para la implementación de políticas públicas de salud con enfoque de equidad.

La creación de un pacto fiscal para “blindar” los fondos destinados a estas políticas fue otro elemento que se consideró importante para mejorar la resiliencia de los sistemas de salud, pues la inestabilidad del financiamiento puede significar un riesgo para la consecución de los objetivos. “Por ello las iniciativas de trabajo coordinado son importantes en un momento en el que los recursos son limitados”, indicó Neus Bernabeu, representante de UNFPA en el Mecanismo Coordinador de la Estrategia Mundial en el contexto de América Latina y el Caribe.

Esta consulta forma parte de la serie de reuniones para solicitar los puntos de vista de las subregiones de América Latina y el Caribe sobre la adaptación de la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia al contexto regional. La próxima reunión será la consulta en América del Sur y el Caribe.

 

"Los determinantes sociales de la salud pueden poner en riesgo permanente a algunos grupos poblacionales" Ministro Consejero de Salud de Panamá

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"Migración y violencia también son determinantes de salud en nuestra región" COMISCA

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Informe final de la Consulta

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